Autor: Dra. Lucía Gredilla – Ortodoncia e Infantil en Madrid
El chupete forma parte de la infancia de la gran mayoría de los niños y, utilizado de forma adecuada, puede ser un gran aliado durante los primeros meses de vida. Ayuda a calmar al bebé (en inglés “pacifier”), favorece el reflejo natural de succión e incluso algunos estudios sugieren que puede disminuir el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante durante el primer año.
Sin embargo, como odontóloga especializada en salud bucodental infantil, también veo con frecuencia en consulta las consecuencias que un uso excesivo o prolongado del chupete puede tener sobre el desarrollo de los dientes y de los maxilares.
Una de las preguntas que más recibimos en Clínica Dental Fleming es precisamente esta: ¿el chupete estropea los dientes? La respuesta es que depende, sobre todo, del tiempo que se utilice y de la edad del niño.
En este artículo quiero explicarte cómo influye el chupete en el desarrollo de la boca, cuáles son los principales problemas que puede provocar y cuándo es recomendable retirarlo para favorecer un crecimiento óseo correcto.
¿El chupete es malo para los dientes?
No necesariamente.
Durante los primeros meses de vida, el chupete no suele producir alteraciones dentales. El problema aparece cuando su uso se mantiene durante demasiado tiempo o el niño lo utiliza durante muchas horas al día.
La boca de un niño está en continuo desarrollo. Los dientes, el hueso y los músculos faciales se adaptan fácilmente a las presiones que reciben de manera constante. Si el chupete permanece muchas horas dentro de la boca durante meses o años, termina modificando el crecimiento natural de los maxilares y la posición de los dientes.
Por eso, cuando hablamos de dientes y chupete, no debemos pensar únicamente en el propio chupete, sino en la edad del niño, el tiempo y la frecuencia con la que se utiliza.
¿Cómo afecta el chupete al desarrollo dental?
Cuando un niño mantiene el chupete en la boca durante largos periodos, éste ejerce una presión constante sobre los dientes anteriores y sobre el paladar.
Con el paso del tiempo pueden aparecer diferentes alteraciones, como:
- Mordida abierta (al morder los dientes anteriores no cierran, quedando un espacio)
- Desplazamiento de los dientes superiores hacia delante.
- Alteraciones en la posición de los dientes inferiores.
- Estrechamiento del paladar.
- Problemas en el desarrollo de las arcadas dentarias.
- Alteraciones en la forma de morder.
Estas modificaciones pueden afectar tanto a los dientes de leche como, posteriormente, a la erupción de los dientes permanentes.
Mordida abierta: la consecuencia más frecuente
La mordida abierta es probablemente la alteración más conocida relacionada con el uso prolongado del chupete.
Cuando el niño cierra la boca, los dientes anteriores superiores e inferiores no llegan a contactar entre sí, quedando un espacio entre ellos.
Esto puede ocasionar dificultades para:
- Cortar los alimentos.
- Pronunciar determinados sonidos.
- Mantener una correcta deglución.
- Favorecer una mordida equilibrada.
En muchos casos, si el chupete se elimina antes de los tres años, esta alteración puede corregirse de manera espontánea conforme continúa el crecimiento.
Si el hábito se mantiene durante más tiempo, puede ser necesario realizar posteriormente un tratamiento de ortodoncia.
Dientes superiores hacia delante
Otra consecuencia habitual del uso prolongado del chupete es que los incisivos superiores comiencen a inclinarse hacia delante.
Muchas familias llegan a consulta preocupadas porque observan que «los dientes salen para fuera».
Esta posición no sólo afecta a la estética de la sonrisa, sino que también puede aumentar el riesgo de traumatismos dentales, ya que estos dientes quedan más expuestos ante cualquier caída o golpe.
Además, cuando los dientes superiores se desplazan hacia delante, los inferiores también pueden modificar su posición para adaptarse a la nueva mordida.
Alteraciones del paladar y de las arcadas dentarias
El chupete también puede influir en la forma del paladar.
La presión continua favorece que el paladar se vuelva más estrecho y alto, reduciendo el espacio disponible para que erupcionen correctamente los dientes permanentes.
Como consecuencia, pueden aparecer:
- Apiñamiento dental.
- Falta de espacio.
- Mordidas cruzadas.
- Alteraciones en el crecimiento de los maxilares.
Cuanto más precozmente se elimine el hábito, menores serán las probabilidades de que aparezcan estos problemas.
¿Cuánto tiempo debería usar el chupete un niño?
Esta es una de las preguntas más habituales.
Las principales sociedades de odontología infantil recomiendan comenzar a retirar el chupete alrededor de los dos años y procurar que desaparezca completamente antes de los tres años.
Hasta esa edad, muchas de las alteraciones dentales todavía pueden revertir de forma natural.
A partir de los tres años aumenta considerablemente el riesgo de que las modificaciones en la mordida se vuelvan permanentes y necesiten tratamiento.
No todos los niños evolucionan igual, pero cuanto antes desaparezca el hábito, mejor será para el desarrollo de la boca.
¿Cómo retirar el chupete de forma progresiva?
Sabemos como madres que eliminar el chupete no resulta sencillo.
Lo más importante es hacerlo de manera gradual, evitando convertirlo en una experiencia traumática para el niño.
Algunas recomendaciones que solemos dar en nuestra clínica son:
- Reservar el chupete únicamente para dormir.
- Evitar utilizarlo para calmar cualquier situación.
- Reducir progresivamente el tiempo de uso.
- Felicitar al niño por cada pequeño avance.
- Buscar alternativas de consuelo como cuentos, abrazos o muñecos.
- Y una de las cosas más complicadas…NO volver a ofrecer el chupete una vez retirado!!!!
¿Existen chupetes que no deforman los dientes?
Actualmente existen chupetes anatómicos, fisiológicos y fabricados con materiales diseñados para reducir la presión sobre los dientes.
Aunque pueden resultar menos agresivos que otros modelos, conviene aclarar una idea importante: ningún chupete elimina completamente el riesgo de alteraciones dentales si se utiliza durante demasiado tiempo.
Es decir, elegir un buen chupete ayuda, pero lo realmente importante sigue siendo controlar la duración del hábito y retirarlo a tiempo.
¿Qué ocurre si el niño sigue usando chupete después de los tres años?
Cuando el hábito persiste más allá de los tres o cuatro años, aumentan las probabilidades de que aparezcan:
- Mordida abierta persistente.
- Paladar estrecho.
- Dientes desplazados.
- Alteraciones en el habla.
- Problemas de deglución.
- Necesidad de tratamiento de ortodoncia en el futuro.
Por ello, recomendamos realizar revisiones periódicas para controlar cómo está evolucionando el crecimiento de la boca.
¿Se corrigen solos los dientes después de dejar el chupete?
Depende de la edad del niño y del grado de alteración.
Si el chupete se abandona antes de los tres años, muchas pequeñas malposiciones mejoran espontáneamente conforme continúa el crecimiento.
Sin embargo, cuando el hábito se mantiene durante más tiempo, algunas alteraciones permanecen y será necesario valorar un tratamiento de ortodoncia interceptiva para guiar correctamente el desarrollo de los maxilares.
Por eso es tan importante detectar los problemas cuanto antes.
Nuestra recomendación en Clínica Dental Fleming
En Clínica Dental Fleming siempre transmitimos un mensaje de tranquilidad a las familias: el chupete no debe verse como un enemigo, sino como una herramienta que debe utilizarse de forma responsable.
Lo importante es evitar que el uso del chupete se convierta en un hábito prolongado.
Las revisiones dentales desde edades tempranas nos permiten controlar el crecimiento de los dientes, detectar cualquier alteración en la mordida y actuar antes de que aparezcan problemas más complejos.
Si tienes dudas sobre cómo está afectando el chupete a la salud bucodental de tu hijo o quieres valorar si su desarrollo es correcto, estaremos encantados de ayudarte. Una revisión a tiempo puede marcar la diferencia y favorecer un crecimiento sano, funcional y una sonrisa bonita durante toda la vida.

