Autor: Dra. Aída Grandioux – Odontóloga en Madrid

¿Eres de los que siempre llevan un chicle en el bolso o en el bolsillo? ¿Sueles mascar uno después de comer para refrescar el aliento o cuando necesitas concentrarte? Os confieso que yo soy una de esas personas.

Y la pregunta del millón sería: ¿Comer chicle es malo para los dientes?

La respuesta es que depende. No todos los chicles son iguales y tampoco es lo mismo mascar uno de vez en cuando que pasarse horas masticando a lo largo del día.

En este artículo quiero explicarte cómo afecta comer chicle a los dientes, qué riesgos debemos tener en cuenta y en qué situaciones conviene evitarlo. Porque, como ocurre con muchos otros hábitos cotidianos, la clave está en elegir bien y no excederse.

¿Comer chicle es malo para los dientes?

No necesariamente. De hecho, masticar chicle sin azúcar de forma moderada puede tener algunos beneficios para nuestra salud bucodental.

Cuando masticamos, estimulamos la producción de saliva. Y la saliva es una de nuestras mejores aliadas para mantener una boca sana: ayuda a eliminar restos de alimentos, neutraliza los ácidos producidos por las bacterias y aporta minerales que contribuyen a la remineralización del esmalte dental.

Por eso, mascar un chicle sin azúcar durante unos 10-20 minutos después de una comida puede ser una ayuda puntual para proteger nuestros dientes, especialmente cuando no tenemos posibilidad de cepillarnos inmediatamente.

Pero ¡ojo! Esto no significa que cualquier chicle sea recomendable ni que podamos masticarlo durante horas sin consecuencias.

Los chicles con azúcar, el hábito de masticar continuamente y determinadas situaciones dentales pueden convertir esta costumbre en un problema. Vamos a ver cuáles son los riesgos más comunes.

Riesgos más comunes de comer chicle

1. Excesiva tensión/contracturas en los músculos masticatorios y desgaste de la articulación temporomandibular

Este es uno de los aspectos que más debemos tener en cuenta, especialmente si solemos mascar chicle durante largos periodos de tiempo.

Para masticar, utilizamos los músculos de la mandíbula y la articulación temporomandibular (ATM), que conecta la mandíbula con el cráneo. Estas estructuras trabajan constantemente cuando hablamos, comemos o bostezamos.

El problema aparece cuando las sometemos a un esfuerzo repetitivo durante demasiado tiempo. A diferencia de lo que sucede al masticar los alimentos, el chicle permanece en la boca y nos invita a seguir moviendo la mandíbula sin una necesidad real.

¿Qué consecuencias puede tener?

  • Dolor mandibular: podemos notar molestias al abrir y cerrar la boca, al hablar o al comer.
  • Fatiga muscular: los músculos encargados de la masticación pueden acabar sobrecargados.
  • Dolores de cabeza: en algunas personas, la tensión de los músculos mandibulares puede contribuir a la aparición de cefaleas.
  • Chasquidos o molestias articulares: si ya existe una alteración de la articulación temporomandibular, masticar chicle puede agravar los síntomas.

Además, si padecemos bruxismo, es decir, apretamos o rechinamos los dientes de forma involuntaria, añadir más actividad a los músculos masticatorios puede aumentar las molestias.

Mi recomendación es sencilla: si notas dolor, cansancio mandibular o molestias al abrir la boca, evita mascar chicle y consulta con tu dentista.

2. Empastes, coronas o brackets dañados

¿Se puede caer un empaste por comer chicle? ¿Y qué sucede si llevamos brackets?

Aunque un chicle normal no tiene por qué dañar una restauración dental en buen estado, sí debemos tener precaución en determinadas situaciones.

Los chicles pegajosos pueden adherirse a superficies dentales y restauraciones, y ejercer fuerzas de tracción al intentar retirarlos. Si tenemos un empaste deteriorado, una corona que no está bien ajustada o una restauración debilitada, estas fuerzas podrían contribuir a que se despegue o se fracture.

En pacientes con la ortodoncia fija los chicles pueden quedarse adheridos a los brackets y alambres, dificultar la limpieza y, en determinadas circunstancias, favorecer que algún elemento se despegue o se deforme. Nuestra especialista en ortodoncia, la Dra. Lucía Gredilla, recomienda no comer chicle durante este tratamiento.

3. Caries si el chicle contiene azúcar

Aquí la elección del chicle marca una diferencia importante.

Los chicles con azúcar pueden favorecer la aparición de caries porque las bacterias de la placa dental utilizan esos azúcares para producir ácidos. Estos ácidos atacan el esmalte y, cuando las agresiones se repiten y superan la capacidad natural de recuperación del diente, pueden acabar provocando una lesión de caries.

Además, mascar chicle durante un tiempo prolongado puede mantener los azúcares en contacto con los dientes durante más tiempo.

Por eso, si te gusta masticar chicle, te recomiendo elegir siempre una versión sin azúcar.

Algunos contienen xilitol, sorbitol u otros edulcorantes que no se comportan como los azúcares habituales que favorecen la caries. El chicle sin azúcar también estimula la saliva, que ayuda a neutralizar los ácidos de la boca.

Cuándo conviene evitar el chicle: 3 situaciones importantes

Aunque masticar chicle sin azúcar puede ser compatible con una buena salud bucodental, hay situaciones en las que es mejor prescindir de él.

1. Si tienes dolor de mandíbula o problemas en la articulación temporomandibular.

Si notas chasquidos dolorosos, dificultad para abrir la boca, tensión muscular o dolores de cabeza relacionados con la mandíbula, es preferible evitar el chicle hasta que valoremos qué está ocurriendo.

2. Si llevas brackets o tienes restauraciones dentales delicadas.

La ortodoncia fija puede verse afectada por alimentos pegajosos. Si tienes empastes deteriorados, coronas con problemas de ajuste o antecedentes de fracturas dentales, conviene consultar antes de convertir el chicle en un hábito.

3. Si padeces bruxismo o tienes los dientes desgastados.

Cuando apretamos los dientes o sobrecargamos habitualmente los músculos masticatorios, añadir más actividad puede aumentar las molestias. En estos casos, debemos identificar primero la causa del problema y seguir las recomendaciones de nuestro dentista.

Recomendaciones para comer chicle sin perjudicar los dientes

Si no tienes ninguna de las situaciones anteriores, puedes disfrutar de un chicle de forma ocasional siguiendo unas pautas sencillas.

  • Elige chicle sin azúcar. Es la opción más recomendable para reducir el riesgo de caries. Comprueba el etiquetado y evita las versiones azucaradas.
  • Mastica durante un tiempo limitado. Unos 10-20 minutos después de comer suelen ser suficientes para estimular la producción de saliva. No es necesario mantener el chicle en la boca durante horas.
  • Evita masticar continuamente. Si necesitas mascar chicle por nervios, ansiedad o aburrimiento, intenta identificar ese hábito y buscar alternativas que no sobrecarguen la mandíbula.
  • Ten precaución con los chicles muy duros o pegajosos. Pueden exigir un mayor esfuerzo al masticar y resultar poco adecuados si tienes restauraciones dentales o molestias mandibulares.
  • No lo utilices para sustituir la higiene dental. Cepíllate los dientes al menos dos veces al día durante dos minutos con pasta fluorada y limpia los espacios interdentales a diario.
  • Mantén tus revisiones odontológicas. Nos permiten comprobar el estado de los dientes, las encías, las restauraciones y la articulación mandibular.

¿Cuándo es necesario consultar al dentista?

No hace falta acudir al dentista cada vez que mascamos un chicle, por supuesto. Sin embargo, hay determinados síntomas que no debemos ignorar.

Te recomiendo pedir una valoración si notas:

Cuanto antes identifiquemos el origen de estas molestias, más posibilidades tendremos de evitar que el problema avance y de aplicar el tratamiento más adecuado.

Cuida tu sonrisa con Clínica Dental Fleming

Como hemos visto, comer chicle no es necesariamente malo para los dientes. Si elegimos una versión sin azúcar, lo masticamos durante un tiempo limitado y no tenemos problemas mandibulares o dentales que lo desaconsejen, puede ser un complemento útil para nuestra salud bucodental.

En Clínica Dental Fleming estudiamos cada caso de forma personalizada para ayudarte a mantener tus dientes y encías sanos. Si tienes molestias al masticar, sufres bruxismo o quieres comprobar el estado de tus empastes y otros tratamientos dentales, estaremos encantados de ayudarte.

Porque cuidar tu sonrisa empieza por conocer tus hábitos y saber cuáles te benefician y cuáles conviene cambiar.

¿Tienes dudas sobre cómo afecta comer chicle a tus dientes? Contacta con Clínica Dental Fleming y te asesoraremos.