Lo he subrayado en todos los artículos en los que he hablado de salud bucodental infantil. Y es tan importante que merece la pena volverlo a enfatizar: los dientes de leche necesitan cuidados desde el primer momento. Aunque sepamos que acabarán cayéndose, son fundamentales para que el niño pueda masticar, hablar correctamente y mantener el espacio necesario para los dientes definitivos.

Uno de los problemas que podemos encontrar durante los primeros años de vida es la conocida como caries del biberón, una forma de caries de la primera infancia que puede avanzar rápidamente si no se detecta y trata a tiempo.

Pero ¿qué es exactamente la caries del biberón?, ¿por qué aparece?, ¿cómo podemos reconocerla y, sobre todo, cómo podemos prevenirla?

Hoy quiero resolverte esas dudas.

¿Qué es la caries del biberón?

La caries del biberón es una forma de caries que aparece en los dientes de leche durante los primeros años de vida y que está relacionada, entre otros factores, con una exposición frecuente y prolongada a azúcares.

Tradicionalmente se ha relacionado con el uso del biberón, especialmente cuando el bebé se queda dormido con él en la boca. Sin embargo, hoy sabemos que el problema es más amplio y que no debemos pensar únicamente en el biberón: la caries de la primera infancia es multifactorial y también influyen la higiene bucodental, la frecuencia de consumo de azúcar, determinados factores biológicos y otros aspectos individuales.

La característica típica es que puede comenzar afectando a los dientes anteriores superiores, aunque puede aparecer en diferentes dientes.

Y aquí quiero hacer una aclaración importante: la leche materna o la leche de fórmula no son “malas” para los dientes. El problema aparece cuando existe una exposición muy frecuente, especialmente nocturna, y se combina con otros factores de riesgo y una higiene insuficiente.

Principales causas de la caries del biberón

Cuando me preguntan por las caries del biberón y sus causas, normalmente explico que no existe una única razón. Entre los factores más importantes encontramos:

  • Mantener el biberón durante mucho tiempo en la boca, especialmente mientras el bebé duerme.
  • Utilizar el biberón con zumos, bebidas azucaradas u otros líquidos con azúcar.
  • Ofrecer alimentos o bebidas azucaradas con mucha frecuencia.
  • No realizar una higiene adecuada desde la aparición del primer diente.
  • Acostumbrar al niño a picar continuamente entre comidas.
  • No realizar revisiones odontológicas desde edades tempranas.
  • Tener un esmalte de “menor calidad” o hipoplasias y por tanto una mayor susceptibilidad individual a la caries.

Además, cuando el niño se duerme con el biberón, la situación es especialmente desfavorable: durante el sueño disminuye el flujo de saliva y, si existe azúcar disponible en la boca, los dientes permanecen expuestos durante más tiempo.

Por eso, más que hablar únicamente de “caries del biberón”, actualmente hablamos de caries de la primera infancia.

Síntomas de la caries del biberón

Una de las dificultades que tenemos los dentistas es que, al principio, la caries no produce dolor. Por eso no debéis esperar a que el niño se queje para llevarlo a revisión.

Entre las primeras caries del biberón características podemos observar:

  • Manchas blanquecinas o zonas de aspecto mate en los dientes.
  • Manchas amarillentas o marrones.
  • Pequeñas zonas de desgaste o pérdida de estructura dental.
  • Agujeros o cavidades visibles.
  • Sensibilidad o molestias al comer.
  • Dolor dental.
  • Dificultad para masticar.
  • En fases avanzadas, inflamación o infección.

Una mancha blanca puede ser una de las primeras señales de desmineralización del esmalte y no debemos pensar que “como no es un agujero, no pasa nada”. Al contrario: detectarlo en esta fase nos permite actuar mucho antes y, en determinadas situaciones, frenar su evolución.

Consejos para prevenir las caries del biberón

La prevención empieza en casa y, en este caso, los pequeños hábitos diarios son clave.

1. No acostar al bebé con el biberón

Este es uno de los consejos más importantes.

El biberón no debería utilizarse como un método para que el niño se quede dormido y, especialmente, debemos evitar que permanezca durante horas en su boca.

Si necesita beber durante la noche, el agua es la opción que no aporta azúcares.

2. Evitar bebidas azucaradas

Zumos, refrescos, bebidas infantiles azucaradas o cualquier otro líquido con azúcares pueden aumentar el riesgo de caries.

Y ojo con pensar que un zumo es siempre saludable para los dientes simplemente porque procede de una fruta. Los zumos contienen azúcares y, además, pueden ser ácidos.

Para el día a día, agua y leche sin azúcares añadidos son las mejores opciones.

3. Limpiar los dientes desde que aparece el primero

No hay que esperar a que el niño tenga todos los dientes para empezar a cepillarlos.

En cuanto aparece el primer diente de leche debemos incorporar el cepillado a la rutina diaria, utilizando un cepillo adecuado para su edad y pasta dental fluorada en la cantidad recomendada por el odontólogo. Cuando son bebés podemos usar una gasa húmeda para limpiar los primeros dientes que van saliendo (aunque también existen cepillos específicos para bebés).

Al principio, evidentemente, el cepillado debe hacerlo un adulto. Poco a poco podemos enseñar al niño a participar, pero durante los primeros años somos los padres quienes tenemos que asegurarnos de que la higiene se realiza correctamente.

4. Controlar la frecuencia de los azúcares

Aquí hay algo que explico muchísimo en consulta: no solo importa cuánto azúcar consume un niño, sino cuántas veces al día está expuesto a él.

No es lo mismo tomar un alimento dulce de manera puntual que estar tomando pequeñas cantidades de alimentos o bebidas azucaradas continuamente.

Por eso es recomendable evitar el picoteo constante y reservar los alimentos que contienen azúcar para momentos concretos, preferiblemente junto a las comidas.

Es básico limpiar los dientes después de comer en general y con más importancia tras ingerir azúcares.

5. Llevar al niño al dentista desde pequeño

No debemos esperar a que aparezca una caries para acudir al dentista.

Las revisiones desde edades tempranas nos permiten comprobar cómo están erupcionando los dientes, valorar el riesgo de caries y explicar a los padres cómo adaptar la higiene y la alimentación a cada etapa.

Además, conseguimos algo que para mí es importantísimo: que el niño se familiarice con el dentista cuando está sano y no cuando tiene dolor. De esa manera nos ganamos algo muy importante: su confianza.

¿Qué efectos puede producir si no se trata?

Una caries en un diente de leche no debe considerarse un problema menor simplemente porque ese diente vaya a caerse.

Si la caries progresa puede producir dolor, dificultad para comer, alteraciones del sueño y afectar al bienestar del niño. Una caries no tratada acabará en una infección dental.

En dientes de leche no podemos hacer endodoncias, hacemos pulpotomías, que es un tratamiento mucho menos predecible. Esto hace que se pueda perder prematuramente una pieza, lo que puede afectar al mantenimiento del espacio necesario para la correcta erupción de los dientes permanentes.

Caries del biberón: tratamiento y prevención

El tratamiento de la caries del biberón dependerá de la edad del niño, del número de dientes afectados, de la profundidad de las lesiones y del riesgo de caries que presente.

Cuando detectamos lesiones muy iniciales, podemos recurrir a medidas preventivas y remineralizantes, junto con cambios en la higiene y en la alimentación. En otros casos puede ser necesario realizar una restauración para eliminar la caries y reconstruir el diente.

Si la lesión ha avanzado hasta afectar a la pulpa dental, el tratamiento será más complejo y tendremos que realizar una pulpotomía. En situaciones en las que el diente no puede conservarse, puede ser necesario extraerlo.

Por eso, no existe un único tratamiento para la caries del biberón. Cada niño necesita una valoración individual.

Y aquí quiero insistir especialmente en algo: el tratamiento de una caries es importante, pero la prevención es todavía más importante. Si no modificamos los hábitos que han favorecido su aparición, pueden seguir apareciendo nuevas lesiones.

En Clínica Dental Fleming somos muy pesadas con esto de la prevención, pero es porque sabemos que funciona. Una buena higiene, controlar la frecuencia de los azúcares, evitar que el niño se duerma con el biberón y realizar revisiones desde pequeño puede marcar una diferencia enorme.

Los dientes de leche son temporales, pero muy importantes.

Si tienes un bebé o un niño pequeño y has observado manchas en sus dientes, notas que alguno ha cambiado de color o simplemente tienes dudas sobre cómo cuidar sus dientes de leche, estaremos encantadas de ayudarte.

Porque, cuando hablamos de los más pequeños, siempre prefiero detectar un problema cuando todavía es pequeño que esperar a que nos dé un susto.

En Clínica Dental Fleming creemos que la mejor caries es la que conseguimos evitar.